Proyecto Estratégico para la creación de la Escuela Normal de Educación Musical de la Ciudad de México

noviembre 02, 2015

Conferencia dictada en el 1er. CONGRESO NACIONAL DE EDUCACIÓN ARTÍSTICA

Del 4 al 8 de septiembre 2006, México, D. F. Por: Mtro. Pablo Torres Parés.

Fundamentación

Durante al menos las últimas dos décadas, la educación básica de nuestro país (fundamentalmente la educación preescolar y primaria), ha sufrido uno de sus más grandes descalabros, tanto en su estructura institucional como en los resultados visibles en la formación de los jóvenes que hoy egresan de primaria.

  • “México, último lugar en calidad educativa y campeón en deserción” La Jornada, 12 de julio de 2003.
  • “México, estancado en el lugar 28 en educación, señala la OCDE. La Jornada, 17 de septiembre de 2003.
  • “Educación artística: con rezagos históricos y sin profesionalización. Concebida como materia poco relevante. Comunicado Nº 112, Observatorio Ciudadano de la Educación. www.observatorio.org”

Estos datos evidencian, entre otras cosas, un importante fracaso en la ineludible obligación gubernamental de proporcionar la mejor educación posible a su población, tal como lo obliga el Artículo Tercero Constitucional.

Por otra parte, no menos importante, el deterioro constante de la educación pública en México ha evidenciado la tendencia de los últimos gobiernos por hacer de la educación popular un negocio más como cualquier otro, cuyo producto comercial es la cultura, llevando tal percepción a la incongruente visión educativa de que quien más pague más recibe. Así, hoy los padres de familia ven como una obligación moral prepararse para poder pagar una “buena escuela” para sus hijos, tomando como indicador de “buena” el costo que ésta tenga, de modo tal, que será mejor mientras más cara resulte y perciben como un fracaso que sus hijos permanezcan en una institución oficial en donde no se cobra, ya que ello indicaría -a partir de aquel razonamiento- que la escuela y sus enseñanzas son de la más baja calidad.

Este aspecto evidencia la desacreditación que sufre hoy la institución educativa oficial y el debilitamiento de su prestigio ante la población. Pero también es perceptible el constante deterioro académico de dichas escuelas ante el abandono sistemático a que han estado sometidas y a los paupérrimos esfuerzos por fortalecerlas académicamente. Ante tal situación, el gobierno federal ha apostado a modificar la realidad educativa nacional con recursos más cercanos a la batalla del libre mercado, que con recursos culturales y humanistas que pudieran hacer un verdadero cambio cultural y ético en las escuelas iniciales. Ellos se materializan en la gastada frase de “inglés y computación para todos” que ha caracterizado al presente gobierno federal.

Mientras todo lo anterior sucede, paulatinamente se han ido eliminando elementos humanistas fundamentales para la adquisición de identidad y cultura propias. La materia de música es el más claro ejemplo de dicha situación.

A partir de 1984, con la elevación a Licenciatura del nivel de los estudios correspondientes a la Educación de los niveles de Preescolar y Primaria, se observa el deterioro evidente de la actividad musical en los futuros docentes; las materias artísticas prácticamente desaparecen de un día para otro. Sin embargo, dada la gran necesidad de los estudiantes por estas materias -ya que son el medio de comunicación idóneo con el niño- y de la conciencia de algunos maestros que antes las usaban con frecuencia, surgieron infinidad de talleres y demás propuestas emanadas de la inventiva de cada una de las escuelas normalistas que trataban infructuosamente de suplir las graves deficiencias en los programas.

A partir de 1992, con una nueva propuesta académica para las instituciones normalistas, se garantiza la ausencia plena de las materias artísticas relegándolas a un reducidísimo lugar en el plan educativo normalista y en cuyos programas la acción fundamental es la lectura de diversos textos alusivos al valor del arte. Ni un sonido, ni una nota, mucho menos un instrumento o un canto. La música había desaparecido por completo. En cuanto estos nuevos maestros formados en este nuevo plan normalista hicieron su aparición en los diversos Jardines de Niños y Primarias, se evidenció ahí también la ausencia de la música. Las educadoras ahora temen enfrentarse a una sesión de música o Ritmos, Cantos y Juegos, simplemente porque no saben qué hacer en ella. En las primarias, las voces callaron en las aulas y la música simplemente desapareció sin dejar rastro. En las escuelas secundarias se hizo posible, por primera vez en toda su historia, encontrar diversas instituciones que no contaban ya con maestros de la especialidad, por lo que se permitieron cambios en los programas vigentes que indicaban la actividad musical dos veces por semana en los tres grados.

Hoy es raro encontrar una escuela secundaria en donde permanezca la música los tres grados. Así, la actividad musical ha desaparecido de las aulas en donde antes se cantaba y jugaba con ella abundantemente, lo que sin duda ayudaba de manera decisiva a formar seres sensibles, autónomos, felices, creativos e integralmente desarrollados.

La ausencia de la actividad musical, impide eficientemente que las nuevas generaciones absorban identidad y cultura propias a través del medio idóneo, por integral y efectivo: la música de las diversas regiones, rica en contexto, cultura; la belleza y significado de sus cantos y juegos tradicionales, formas de ser y de pensar, de trabajar, de vivir y de morir; en fin, de historia y sensibilidad propias que significan, precisamente, una identidad nacional que da raíz y cuerpo a su gente, que libera y fortalece, que une y valora, que trasciende y permanece.

Uno de los proyectos globalizadores que más dañó lo poco que había de educación musical en el país, fue la concepción del denominado “Arte Integral”, que proponía crear una materia en las escuelas que atendiera al arte en su totalidad. Este concepto que los pedagogos en general vieron con buenos ojos dada la tendencia globalizadora mundial, tenía en sus entrañas la mejor forma de acabar con lo poco eficiente que había. De pronto se encontraron los maestros de música de las escuelas en la obligación de ponerse a bailar con sus alumnitos. Los de artes plásticas ahora tenían que cantar alguna canción, o actuarla, etc. Peor aún; la dispersión de temas, conceptos y metas hizo que la actividad o se abandonara o cayera en lugares comunes cercanos al ridículo, llegando a crear tal confusión en maestros y alumnos que, de arte, no quedó nada.

Sin embargo, esta tendencia propició que la infraestructura de especialistas, organizaciones, academias, oficinas y demás elementos con los que contaba cada especialidad, desaparecieran en un mar de inconsistencias, soledad e inanición presupuestaria y social. En el caso de la educación musical, que contaba con dirigentes de la talla de los Maestros. Luis Sandi y Carlos Chávez o el propio Manuel M. Ponce, con una Sección de Música Escolar adscrita al I.N.B.A. con presupuesto propio y enorme prestigio al interior de las escuelas secundarias, ha quedado en una indefensión tal que prácticamente cada maestro camina con el sólo recurso de su persona en el caos del deterioro y el desprestigio constante. Los grupos musicales escolares, antes abundantes y de gran calidad, han caído en el olvido o son mantenidos por uno que otro maestro aguerrido que lo defiende de su desaparición con su labor, generalmente altruista y carente de reconocimientos y apoyos institucionales; por la otra parte, se observa en muchas escuelas (principalmente de tipo privado), grupos musicales que repiten los esquemas más comerciales de la actividad musical y que son utilizados más que con fines pedagógicos, con finalidades comerciales y de publicidad.

Mientras todo ello sucede, las Escuelas Superiores de Música o Conservatorios, perciben a la formación de nuevos maestros de la especialidad como un lastre que les impide utilizar todos sus recursos a su función principal que es, desde su perspectiva, la formación de músicos (instrumentistas, cantantes, directores e investigadores) pero no de maestros de escuela, que requieren una formación pedagógica, psicológica y técnica diferente a la que ellos imparten.

Debido a un movimiento social que ha venido creciendo, diversificándose y fortaleciéndose en los últimos años, en la ciudad de México hoy es posible pensar en una nueva forma de hacer las cosas y de gobernar con otro proyecto de Nación. Existía una posibilidad real de que, al fin, esto llegara a materializarse en las elecciones del año 2006, pero el enorme fraude electoral alejó del corto plazo estas esperanzas manteniéndose las cosas como hasta hoy están o, peor aún, que se agraven por la avaricia y compromisos adquiridos por los nuevos gobernantes con la peor mafia del poder. Es fundamental que durante este gobierno de la ciudad de México, se sienten las bases de un cambio cultural que permita no perder el rumbo ante las enormes deficiencias educativas que enajenan y entorpecen a la nación. Es indispensable crear una infraestructura que permita devolver a nuestros niños una identidad cultural y social, una educación libre de los valores del dinero y plena de valores éticos y estéticos; una educación que permita formar jóvenes con pensamientos críticos, analíticos y capaces de vencer los intentos de enajenación que el libre comercio impone, sensibilidades superiores que sepan percibir la belleza, porque lo bello implica llegar a un nivel más elevado del ser que trasciende el pensar y el sentir en un estado superior, en palabras de F. Schiller, el “Estado Estético”.

Sostengo que una educación musical adecuada y comprometida con los más altos valores educativos y con su nación, es capaz de devolverle a la niñez sus raíces culturales y sociales; así mismo, puede fortalecer todas las capacidades mentales, afectivas y físicas de la niñez, de modo que permita estar en mejores condiciones para enfrentar los retos futuros y su acceso a niveles superiores de conocimiento y análisis con mejores herramientas y posibilidades, ya que la música puede llegar a transformar al ser desde su raíz. De hecho, todos los países cuyos resultados educativos son considerados entre los mejores del mundo, muestran entre sus planes y programas escolares, una gran presencia de la música en todos los niveles; ello, sin duda, no es obra de la casualidad. La actividad musical de calidad y organizada permite devolver a la educación sus más altos valores humanistas, transformar la sensibilidad de modo tal que sea proclive a la paz, al entendimiento entre los pueblos del mundo y tenga acceso a los más altos valores de justicia y participación cívica, ecológica y cultural, entre muchas otras virtudes que el desarrollo de la sensibilidad y el arte regalan a quienes lo atesoran durante su formación, fundamentalmente a temprana edad.

La manera idónea de construir una infraestructura que posibilite una mayor incidencia de la actividad musical en las escuelas, de manera controlada, creciente y académicamente congruente es, precisamente, con la creación de una escuela rectora de la educación musical de la ciudad de México, denominada “Escuela Normal de Educación Musical de la Ciudad de México, (E.N.E.M.C.M.) que nutra a las escuelas, en general, de maestros especialistas, hoy casi en extinción, así como que genere infinidad de formas de actualización y mejoramiento de los maestros en servicio, al mismo tiempo que estructure y coordine las diversas actividades académicas musicales escolares.

Propósitos de la E.N.E.M.C.M.
  1. Formar docentes en educación musical preescolar, primaria y secundaria, comprometidos con la educación estética y con su Nación y poseedores de los más altos valores éticos y culturales, así como de los más innovadores conocimientos en educación, cultura, arte y sociedad.
  2. Crear los espacios necesarios para la formación y actualización de los docentes en servicio, en temas relacionados con la educación musical y su aplicación en las escuelas.
  3. Fungir como órgano colegiado capaz de proponer, dictaminar, aportar y sugerir todo aquello que pueda tener injerencia en la educación musical escolar.
  4. Asesorar y apoyar a todas las escuelas normales hermanas en sus necesidades musicales en general.
  5. Lograr la vinculación de los diversos actores educativos y culturales del quehacer musical de la Ciudad de México y del Mundo con la educación musical en general.
Observaciones sobre financiamiento de la E.N.E.M.C.M.
  1. La E.N.E.M.C.M. tendrá un costo de funcionamiento similar al de la E.N.M.J.N. considerando una planta docente no menor a 120 elementos con categorías y salarios iguales a los de las otras escuelas normales de la Ciudad de México.
  2. Requiere de instalaciones parecidas a las de la E.N.M.J.N. con algunas variantes:
    1. 6 Salas de usos múltiples especiales para ensayos de conjuntos corales e instrumentales.
    2.  Instrumental musical para banda, orquesta y orquesta de instrumentos escolares; además, 100 guitarras, 10 pianos de estudio, 4 pianos de cola, 20 teclados electrónicos, percusiones diversas.
    3.  Una sala de conciertos con alrededor de 500 butacas.
    4. Dos salas de conciertos pequeñas (alrededor de 100 butacas)
    5. 20 salas de estudio individual con aislante sonoro.
      f. Es posible incluir como parte de las instalaciones escolares, a un jardín de niños, una primaria y una secundaria, todas ellas ubicadas muy cerca de la institución, como laboratorios pedagógicos de la escuela, tal como sucede con las escuelas normales hermanas.
Resultados concretos a corto plazo
  1. Se atenderá a 220 alumnos en cada grado escolar (cuatro en total) por lo que se obtendrá los primeros 200 licenciados en educación musical en cuatro años. Además, durante el transcurso de esta primera generación de estudiantes, se podrá atender la actualización de alrededor de 1000 maestros y educadoras en servicio, con lo que se podría superar la atención musical actual en más de un 200% en tan sólo cuatro años. En ocho, es posible revertir los daños ocasionados en las últimas décadas y regresar a los niveles de máxima actividad educativa musical registrada en el país, no sólo en secundaria (como antes sucedía) sino ahora también en educación preescolar y primaria, con lo que se promoverá eficientemente la necesidad y pertinencia de una Escuela Normal de Educación Musical. Ello seguramente habrá de encontrar eco en otros estados de la República, promoviendo así los ideales de esta primera institución -única en su género- en la niñez y juventud de toda la Nación.
  2. La escuela puede convertirse en un centro cultural de gran incidencia en la población de la Ciudad de México, con ciclos de conciertos, conferencias, eventos académicos y demás acciones de difusión y extensión educativa-musical con las que se aprovecharán óptimamente las instalaciones escolares (como sucede actualmente con el Conservatorio Nacional de Música y con la Escuela Nacional de Música de la U.N.A.M.).
  3. En caso de lograr que la E.N.E.M.C.M. fuese instalada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, podría fungir como eje cultural y musical de esa zona que pretende instaurarse como un centro cultural de gran actividad y prestigio de la Capital de la República.
Acciones
  1. Establecer el apoyo logístico de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños (E.N.M.J.N.) como escuela modelo en la construcción de la E.N.E.M.C.M., personificado en su actual directora, la Lic. Raquel G. Bárcena Molina.
  2. Promover el apoyo institucional al proyecto por parte de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio en el D. F. (D.G.E.N.A.M.D.F.) cuya anterior Directora General, Dra. Etelvina Sandoval, conoció y respaldó el presente proyecto.
  3. Presentación del proyecto primeramente en el Congreso Nacional de Educación Artística y, posteriormente, al Lic. Marcelo Ebrard Casaubón, próximo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, para su posible incorporación a los planes educativos del actual gobierno.
  4. La creación de los planes y programas correspondientes a la Licenciatura en Educación Musical con tres especialidades terminales: educación musical preescolar, primaria y secundaria.
  5. La creación física y administrativa de la Escuela Normal de Educación Musical de la Ciudad de México.
  6. Puesta en acción de la E.N.E.M.C.M.

El sueño de contar con una Escuela Normal de Educación Musical ciertamente no es nuevo, ha estado en el corazón de cientos de profesores de la especialidad; pero el hecho de presentarla ante un congreso de la magnitud de este, sí representa un avance novedoso y sustantivo en el camino arduo de hacer realidad este anhelado proyecto.

En sus manos está apoyar e iniciar la E.N.E.M.C.M.

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La guerra y nuestros niñosLa música como elemento indispensable en la educación moderna

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