Política Educativa y Educación Musical

octubre 31, 2015

Conferencia dictada por el Mtro. Pablo Torres Parés en el III FORO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN PARA LA INFANCIA

Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, en México, D. F.

Muy probablemente esta es la última vez que, como parte de la plantilla docente de la E.N.M.J.N., tengo la oportunidad de dirigirme a este auditorio. Ello hace a la ocasión muy especial para mi persona.

Han sido casi treinta años de trabajo ininterrumpido -más de veinte en esta escuela- luchando en pro de la educación musical en cada oportunidad que se me permitió y en otras que lo hice sin permiso alguno. Enfrentándome a veces a la autoridad, entregando mi labor docente de cada día de la mejor forma que pude y supe.

Discutiendo muchas veces, suplicando otras tantas, exigiendo, demostrando, haciendo… El final, todos lo pueden apreciar: hoy, la educación musical de las futuras docentes en educación preescolar, ha desaparecido completamente. Ha muerto. Muchos maestros dedicaron su vida a la defensa de la educación musical, bástenos recordar a mi compañero y amigo, Carlos Pimentel, sin embargo la lucha de todos no ha tenido mayor resultado. No somos culpables nosotros, tal vez logramos con nuestros múltiples esfuerzos retrasar un poco los temidos resultados que de esta carencia se tienen hoy en día. También debo decir que no me siento de ningún modo vencido ya que ahora planeo muchas nuevas estrategias en otras trincheras. Nuevas ideas, compromisos y fuerza en defensa de la educación en la que creo firmemente y a la que dedicaré mi vida entera. Pero debo aceptar que en las escuelas normales por el momento y en las actuales circunstancias académicas, está perdida la batalla y que esta derrota, pone al país entero en una encrucijada de la que las consecuencias esperadas son para la población en general, de todo punto catastróficas. Esta situación no ha sido casual o resultado de un mero error pedagógico. Sostengo que es la consecuencia de una política educativa planeada por las altas esferas de poder político y económico y cuyas secuelas propician y garantizan la continuidad del sistema económico imperante. Haré lo posible por comprobar tal afirmación.

A medida que el sistema Neoliberal va siendo impuesto en el país, comienza a trastocar al sistema normalista nacional que había sido bastión indiscutible del fortalecimiento de la política nacionalista impulsada, fundamentalmente, por el Gral. Lázaro Cárdenas. Aquellas consignas que abanderaron a las misiones educativas que viajaban por todo el país sembrando escuelas, bibliotecas y centros de apoyo campesino y popular empezaron a verse como potencialmente peligrosas para las nuevas demandas políticas del imperio. Las escuelas normales empezaron a ser blanco de ataques de todo tipo haciendo que murieran de inanición la mayor parte de ellas. Sin embargo, era imposible acabar del todo con la formación de docentes; lo que se necesitaba era una nueva fórmula de control estratégico que garantizara el acceso de nuevas cuadrillas de docentes libres del “virus nacionalista”. Vino entonces la cristalización de la nueva política neoliberal en el ascenso a nivel de licenciatura de las escuelas normales: como un Caballo de Troya educativo, se muestra la válida riqueza de elevar el rango académico de los maestros a licenciatura mientras se llena internamente de nuevos paradigmas formativos en los planes y programas que entraban en acción allá por el año de 1984.

Los golpes más certeros están dados: a nivel laboral una licenciada en educación preescolar gana no más del 10% de lo que una que no lo era; el trabajo efectivo sufre un aumento considerable al pasar a tener mayores responsabilidades y tareas que antes y se propone la fórmula del “doble turno” para obtener un poco más de salario (que nunca se duplica en la misma relación que su trabajo) pero que sí garantiza que la educadora salga totalmente agotada y sin ninguna posibilidad de superación posible tanto por el tiempo usado en su labor como por el esfuerzo que ello implica.

Se organiza también esa escala oscura llamada “Carrera Magisterial” que garantiza que la educadora no vaya más allá de lo que institucionalmente le sea permitido. Pero no es en estas políticas laborales que están los verdaderos planes de dominio que están preparados para el futuro docente de preescolar. En las aulas de la escuela se percibe un cambio sutil pero constante: de dos coros, una orquesta, una estudiantina, un grupo de mandolinas, otro de guitarras, otro más de marimbas, otro de acordeón; poco a poco, van callándose los instrumentos y las voces, van desapareciendo maestros y salones hasta que no queda uno sólo de estos grupos. ¡Ni uno! A la actividad musical con las alumnas se destinaban dos horas semanales durante seis semestres.

De un día al otro, quedan únicamente dos horas, dos semestres. Pero no para música, sino para un refrito absurdo llamado “Arte integral” que ni integró, ni hizo arte jamás. Se proponía que las cuatro materias artísticas se hicieran bolas en esas dos horas durante dos semestres. Las escuelas reaccionaron, los maestros sacamos desplegados, gritamos, luchamos. Pero nadie oyó nada. Como algunas escuelas insistían en hacerle espacio a las materias artísticas por medio de talleres o clases metidas a fuerza en las últimas horas y demás artimañas, de arriba llegó un nuevo plan. Ahora sólo se leerían algunas hojas que hablaban de la presencia del arte en el desarrollo del hombre. Pero ni un canto, ni un instrumento, ni un sonido.

Este es el nuevo plan vigente en las escuelas normales del país. Ahora la música depende de la buena fe de las autoridades de estas escuelas, como en nuestro caso que tenemos la fortuna de ser dirigidos por una artista, además de una persona sensible. Pero aún así, la música no logra tener mayor presencia que estas buenas intenciones ya que el círculo vicioso se ha cerrado completamente: la mayor parte de las escuelas primarias del país no cuentan con educación musical. Dos terceras partes de las escuelas secundarias ya no la tienen y de la tercera parte que sí la mantiene en muchos casos exclusivamente sucede un año.

En las escuelas preparatorias prácticamente es inexistente y llegan sus egresados a las escuelas normales en donde ya se ha descrito la situación, por lo que precisamente esas educadoras sin ninguna formación musical serán las encargadas de propiciar las actividades musicales de los niños de México que entrarán a las primarias ya comentadas. Esta es hoy la realidad de la formación musical del ser humano en México.

¿De qué sirve la educación musical?

Podríamos hablar aquí de toda la riqueza pedagógica que hay detrás de una canción tradicional; por ejemplo, de la forma en que ella hace realidad los más altos propósitos pedagógicos de una verdadera educación integral, significativa, trascendente y feliz, pero deseo contestar esta vez desde una nueva perspectiva política:

Habrá que ver la respuesta desde dos aspectos antagónicos:

  1. El valor del arte para el dinero
  2. El valor del arte para el hombre

El valor del arte para el hombre ha sido materia de estudio en infinitas ocasiones, pero a veces pareciera que no tenemos memoria; veamos sólo algunos principios fundamentales:

 

  • El arte musical propicia el desarrollo de la sensibilidad, lo que permite un mundo más justo, un rechazo a la violencia, a la prepotencia, a la injusticia, al dolor humano y permite una relación más armoniosa entre los seres, el acuerdo y la conciliación. Valores todos contrarios a las fuerzas del mercado, a los buenos negocios de la guerra y la enajenación; de las clases sociales y del poder político.
  • El arte musical propicia la formación de un juicio estético que permite aquilatar la calidad de las relaciones sensibles, la universalidad de lo bello y la trascendencia y permanencia del objeto bello. Cuestiones totalmente contrarias a los paradigmas del dinero, del “usese y tírese” y “compre la novedad hasta que llegue la otra”. También contrario a considerar como el más alto valor al dinero mismo, por encima de lo bello, del amor o de la justicia.
  • El arte propicia la riqueza de pensamiento, la creatividad, la imaginación y la memoria. El poder del dinero ve estas cuestiones como los mayores peligros para sí y para sus grandes poseedores.
  • El arte propicia la esperanza y la fe en un mundo mejor. El dinero requiere que se acepten casi todos como seres desechables e incapaces de cambiar nada.
  • El arte brinda satisfacción y respeto. El dinero requiere que la gente esté en un estado constante de insatisfacción generadora de nuevas ventas y de un desprecio por sí mismo y por los demás.
  • El arte da identidad, el dinero la quita.
  • El arte integra, el dinero desintegra.
  • El arte enriquece el espíritu, el dinero lo empobrece.
  • El arte no es creado siguiendo las normas de un producto de mercado. Por lo que el dinero lo desprecia cuando no produce bienes de capital.
  • El arte es entonces, la antítesis del dinero. El arte no se defiende porque nunca ha sido su función práctica; el dinero, en cambio, usará todos sus recursos para acabar con el peligro del arte en la población.

Estas son las verdaderas razones por las que la música y todas las demás artes, han sucumbido en la formación de niños y jóvenes. Pero sé también que todos lo sabían o al menos lo intuían, y en ese sentido, todos hemos sido responsables de permitirlo.

Nadie duda hoy que el arte sea un medio de emancipación y de cambio real de la humanidad, pero muy pocos están dispuestos a dar una lucha frontal en defensa de una educación por el arte. Una educación que proponga un paradigma más elevado que el valor del dinero en el proceso educativo. Es ahí en donde se encuentra la verdadera batalla de todo aquel que pretenda dejar un mundo mejor a través de la educación.

Cuando coincidamos en que el fin de la educación no es crear conocimientos o habilidades (hoy llamadas competencias) sino hombres felices e íntegros y valores humanos. Cuando se coincida en señalar a la educación no como un acto de imposición y sometimiento sino, muy por el contrario, en un acto de amor.

Ese día habrá en nuestras aulas, otra vez, cantos y música, sonidos y esperanza.

Muchas gracias.

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